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Retrato técnica

El retrato es a menudo uno de los principales motivos de dibujo; de hecho pocos artistas se han resistido en algún momento a realizar un retrato con tan solo un lápiz y un papel, Captar el rostro y la personalidad del retratado requiere un completo conocimiento de la técnica del dibujo y de la representación de los rasgos en proporción de unos con otros.

De todas maneras, no se puede hablar de un único sistema de trabajo a la hora de plantear retrato; existen retratos de marcado carácter académico y otros libres y espontáneos, con el denominador común de que tanto un estilo como otro se sirven del dibujo como base.

Estudio de las formas

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El retrato atiende a unas medidas determinadas como aproximación al encaje en el papel. Al igual que cualquier cuestión que se represente, el rostro, del mismo modo que los rasgos o la forma de la cabeza o el tronco, se puede llegar a entender como una combinación de formas geométricas, a través de las cuales se concreta una síntesis sobre el papel.

Las formas esenciales son siempre las mismas: un ovalo, un cono, un cilindro y un cubo. A partir de dichas formas, los rasgos se han de situar y concretar, dependiendo el parecido de la capacidad de observación y del oficio del artista.

Retrato con sanguina y carbón

La compatibilidad de medios dibujanticos siempre es interesante a la hora de plantear nuevos trabajos. La sanguina y el carboncillo son dos medios que permiten una acción simultanea en el papel, integrándose las tonalidades unas con otras de manera natural. El retrato es uno de los grandes retos del dibujante, ya que la consecución del parecido a través de la línea y la valoración no supone un trabajo sencillo sino que requiere práctica y un gran conocimiento de la técnica.

La estructura del rostro

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El rostro se debe entender como una estructura en la que los diferentes rasgos se sitúan dentro de una proporción determinada en cada caso particular es decir, por el tamaño propio y la situación de cada uno de los rasgos de la cara.

Cada persona tiene unos rasgos propios que le hacen inconfundible, estos rasgos afectan al conjunto del retrato, y son la curvatura del plano del rostro, la geometría de las formas y la distancia entre cada uno de los elementos de la cara.

A través del dibujo, son estos los elementos que se deben considerar con prioridad; por ejemplo, la distancia que existe entre los ojos de cualquier persona, siempre es diferente, así como la relación de esta medida con el largo de la nariz o la distancia de esta hasta la boca.

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