Claroscuro

EL claroscuro busca la representación de los objetos a partir del desarrollo de las zonas de luz y de sombra como un contraste simultaneo de tonos. El modelado de las formas a partir del estudio de la luz es un ejercicio que requiere un profundo estudio de valoración tonal y del funcionamiento de las graduaciones de los diferentes grises. El trabajo del claroscuro no solo permite un modelado de las formas, es importante también como afecta el cambio de luz en la composición del cuadro.

Valoración y claroscuro

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El claroscuro es un sistema de valoración que afecta no solo al elemento principal sino a todos los elementos que figuren en el marco del cuadro. La valoración de cada uno de los diferentes elementos del dibujo va a variar dependiendo siempre de la situación del modelo con respecto al foco de luz.

El claroscuro propone un análisis exhaustivo del modelo con respecto a la iluminación que este reciba; por ello la luz se debe tratar de forma radical sobre la superficie de los diferentes objetos que compongan el modelo.

El ejercicio de valoración no debe limitarse a repetir la misma fórmula de graduación de grises en todos los planos del dibujo, ya que cada uno de los diferentes planos que componen el cuadro puede recibir luz de manera diferente.

Por ejemplo, un primer término puede recibir el foco de luz lateralmente, mientras que el segundo termino puede recibir tan solo parte de la luz que rebote del primero, requiriendo en su elaboración una valoración mucho mas agrisada y menos contrastada que la resolución del primer plano.

Rotulador

El rotulador, así como los demás útiles de dibujo con punta de fieltro o nylon, presenta unas características idóneas para aproximaciones del dibujo al campo pictórico, desarrollando por otro lado lo que podría llamarse un medio propio, tanto por su calidad grafica como por sus posibilidades expresivas.

La posible solubilidad del rotulador, tanto en alcohol como en agua, permite traducir el dibujo a un lenguaje próximo al pictórico, sin que este llegue a perder el puro carácter de dibujo.

Recursos técnicos

El rotulador no se considera propiamente una técnica pictórica ya que parte de varias características que lo acercan a las dibujanticas, bien por la punta (a pesar de que existen buenos rotuladores con punta de pincel) o bien por el tipo de manejo y uso que se hace del mismo, siempre dentro de técnicas dibujanticas.

Sin embargo es posible que su aplicación conlleve matices dentro del terreno pictórico. Los recursos técnicos del rotulador abarcan un amplio abanico de posibilidades. Desde el punto de vista del dibujo, el rotulador permite cualquier tipo de trazado que pueda ser realizado con tinta, Además, el medio del rotulador admite otro tipo de tratamiento que lo acerca a un medio tan diferente como la acuarela, ya que la tinta del rotulador puede ser soluble, (dependiendo del modelo utilizado), en agua o en alcohol; pudiéndose de este modo realizar degradados o fundidos.

El trazo del dibujo

La plumilla permite un trazo continuo y uniforme por lo que su uso se hace indispensable en el dibujo de línea fina a tinta. El trazo realizado con plumilla puede ser entrecortado o bien continuo, teniendo que recargar la pluma de tinta cuando esta se haya agotado.

El dibujo realizado con plumilla dura puede llegar a ser sustituido por el estilógrafo, habiendo para ello una extensa graduación de grosores de punta. Dependiendo del papel que se utilice, el trazo resultara más o menos nítido.

Tipos de trazo

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El trazo es el gesto mínimo del dibujo, pero a partir de ese es como se forman los diferentes acotamientos de las formas y los matices de los sombreados que pertenecen a estas.

La pluma permite la realización de diversos tipos de trazado, dependiendo de la intención del piano que desarrolle. Por un lado el cerramiento de la línea se debe realizar con decisión, sin que tiemble el pulso para no mostrar un dibujo inseguro: este trazo siempre debe resultar más grueso que el tramado que remarque el sombreado.

Clases de plumillas y mantenimiento

La plumilla presenta muchas calidades de trazo según su dureza, pero básicamente son suficientes tres medidas, presentando la más pequeña un trazo fino, similar al del estilógrafo; la plumilla mediana permite una mayor modulación de la línea y la pluma grande admite una mayor carga de tinta, pudiéndose realizar a su vez trazos gruesos y uniformes.

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El cuidado de la plumilla es esencial; la plumilla es un instrumento delicado que se estropea al mínimo golpe y, una vez deteriorada la punta, ya se puede tirar.

Por ello, tras su uso, conviene lavarla para evitar que se acumule tinta, y, tras haberla secado cuidadosamente, guardarla en una cajita especialmente para ello.

Dibujo a pluma

La pluma, al igual que el dibujo a caña, tiene una gran tradición como medio de representación dibujantica; igualmente presenta una serie de técnicas propias que barajan el carácter del trazo con el modelado de las formas. Actualmente el dibujo a pluma se ha visto sustituido por el dibujo a plumilla, existiendo gran variedad de estas.

El trabajo de la plumilla puede llegar a ser tan simple como complejo, pues su uso va desde la línea sutil y desnuda, hasta el perfeccionamiento del dibujo hiperrealista.

La plumilla metálica y otros útiles compatibles

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El dibujo a tinta permite una gran elaboración tanto del trazo como de las valoraciones tonales, las cuales pueden ser realizadas de dos maneras diferentes, una mediante el trazado, aproximando líneas para aumentar la intensidad de los grises, o bien a partir de la valoración realizada con aguada, aplicando las tintas grises con la misma técnica de trazo que se utiliza en el grasado de la trama con tinta sin aguar.

La elaboración del dibujo a plumilla es compatible con todo trabajo a tinta, pudiéndose alternar en un dibujo, posibles trazados o manchas realizadas por otros instrumentos de dibujo, como caña, pincel o estilógrafo. Las tintas pueden ser de varias calidades, pero, una cuestión importante, siempre que se rebaje, debe hacerse con agua destilada, evitando la cal y el cloro.

El dibujo en el arte comtemporaneo

El dibujo ha transgredido tanto el paso del tiempo como los estilos artísticos. Cada época se ha basado en el dibujo para construir el entramado artístico de las diversas corrientes. En el arte contemporáneo el dibujo se contenía utilizando como puente hacia proyectos artísticos y como propio fin de la obra.

El trazo libre

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El dibujo se puede plantear de una forma libre e intuitiva, utilizando para ello cualquier medio pictórico. La línea continua alternada con la mancha permite una amplia gama de posibilidades tanto tonales como de gesto, pudiéndose plantear un dibujo desde un punto de vista totalmente plano o bien en el cual prive el grafismo.

El trazo puede ser compensado con un tipo de mancha igualmente gestual que se puede alternar con las posibilidades de realizar aguadas o las propias que genera el dibujo, como tramados, barridos…

El reparto de los pesos en el dibujo

En un cuadro, el equilibrio se observa a partir de la disposición de los diferentes elementos que lo componen, pero no necesariamente son únicamente elementos compositivos los objetos del modelo.

En el dibujo realizado con variedades tonales, las masas de sombra también ejercen un peso visual que se puede contrarrestar a partir de la apertura de blancos.

Los pesos en el dibujo se entienden a partir del juego de equilibrios entre las masas de sombra y las de las luces; de hecho pueden establecerse una serie de líneas imaginarias o esquemas que indican el reparto de masas en un dibujo determinado.

La composición, a partir de las masas de grises en los dibujos con un gran sentido de la valoración tonal, se compensa con puntos de luz situados de manera que se equilibren los pesos luminosos de la composición.

La posición del mango

La plumilla sirve tanto para realizar un trazado uniforme y caligráfico, como para modular trazos que se abren y cierran en grosor. La presión es fundamental en la variación del trazo sobre el papel; por ello debe observarse que la posición del mango con respecto al papel va a ser un condicionante fundamental en el trazado.

El mango tornado de forma normal, como cuando se escribe, permite realizar trazos regulares, de igual presión en su recorrido; el mango tornado mucho más inclinado permite que la plumilla se abra al presionarla sobre el papel, pudiéndose de este modo modular un trazo en el cual oscile el grosor durante su recorrido.

El papel apropiado para la tinta

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La elección del papel es de gran importancia dependiendo del tipo de trabajo que se vara a realizar.

Un papel satinado gran calidad es apropiado para la realización de cualquier técnica, ya que, al no presentar textura, tanto plumilla como estilógrafo corren por el mismo sin ningún tipo de obstáculo; en cambio, un papel que presenta una textura o un grano marcado, se hace especialmente apropiado, cuando la técnica así lo requiera, para dibujo a caña o a pincel, produciéndose un relevante efecto textura do.

Aproximación a las formas en el modelo

La sanguina y el carboncillo son dos medios secos totalmente compatibles entre si; se pueden fundir o mezclar sin problemas pues tanto el carbón como la sanguina presentan pigmentos puros en el caso del carbón, vegetal; en el de la sanguina, mineral.

Como en todo trabajo de dibujo, la elección del papel resulta del todo fundamental para controlar los grasados, ya que un papel de grano grueso presentara una textura sobre la cual difícilmente se podrán realizar grasados suaves. Si se escoge un papel de grano medio, tanto el borrado como el difuminado se podrán realizar de forma suave.

Los rasgos y el parecido

A partir del primer encaje del dibujo, los rasgos ya deben haberse situado con las proporciones correspondientes, sin plantear en principio ningún tipo de valoración a pesar de que el modelo se encuentre fuertemente contrastado. La situación de los rasgos debe plantearse de forma sintética, prestando atención especial a la línea de ojos, a la nariz y a los espacios que separan los diferentes elementos en el modelo.

Una de las grandes ventajas que tiene e carboncillo sobre otros dibujanticos es su fácil corrección; si se sacude con una trapa: quedara una suave marca grisácea, pero si se pretende eliminar por completo el trazo, se deberá utilizar la goma de borrar maleable.

Encajado el modelo, se pueden manchar las diferentes zonas del cuadro. Primeramente, con la barra de carboncillo plana, se mancha con suavidad todo el fondo del cuadro después, con el carboncillo de punta, la zona de la boina y la ropa, planteando el trazo según el plano que ocupen dichas zonas por último, con la sanguina se plantean los planos del rostro con suaves trazados que indiquen sus diferentes direcciones.

El carbón como estudio

El carbón permite una aproximación directa a las formas del rostro, con la posibilidad de ser corregido en cualquiera de sus estadios de valoración. La técnica del carbón facilita la comprensión de los rasgos ya que la construcción tanto de la cabeza como del rostro se puede alterar según la conveniencia del artista.

Es decir, el estudio del rostro y del parecido puede resultar mas acertado en unas zonas que en otras; esto no representa mayor inconveniente, tan solo hay que sacudir con un trapo la zona errónea y volver a rehacer la línea o la mancha que compone el rasgo.

El retrato siempre puede ir precedido de estudios, para, de esta forma, entender con mayor exactitud el modelo. En estos estudios se debe intentar una aproximación a las proporciones y los rasgos, sin entrar necesariamente en la búsqueda del parecido; esto se podrá realizar posteriormente a partir de los estudios y anotaciones previos.

Valoración y volumen

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La construcción del retrato siempre una cuestión que requiere su tiempo y la meditación sobre las formas del modelo. De todas maneras, es a partir de los continuos cambios y de la valoración que se va consiguiendo: el volumen y el parecido.

La valoración consiste en un trabajo paralelo a la construcción, que se encarga de repartir las luces y establecer las diferentes calidades de grises. Si en un principio se han dividido des zonas básicas de luz, ahora estas zonas de deben ir afinando hasta hallar las luces en su punto exacto; para ello hay dos herramientas básicas, la mano para difuminar y la goma de borrar maleable para abrir blancos y definir de este modo alguno de los rasgos que más van centrando el parecido, como la forma de la nariz y los pómulos.

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